- Libro: Para hacer una pradera, de Flor Aguilera y Florencia Rigiroti
- Recomienda: Comité de Cultura
- Grado escolar: aquí va el tuyo; este es un ejemplo
La reseña
Emily Dickinson vivió casi toda su vida en una casa con jardín, en un pueblo de Estados Unidos, hace más de ciento cincuenta años. Salía muy poco, pero escribía muchísimo: cientos de poemas que casi nadie leyó mientras ella vivía. Para hacer una pradera cuenta su historia para niñas, niños y jóvenes.
Lo que más nos gustó es el título. Viene de un poema muy cortito de Dickinson que dice que para hacer una pradera basta un trébol, una abeja y un poco de imaginación. Es una buena manera de entrar a su mundo: con pocas cosas, mirando de cerca, se puede inventar algo enorme.
También nos gustó descubrir que, de niña, Emily juntaba plantas y flores, las secaba y las pegaba en un cuaderno. Después de leerlo dan ganas de salir al patio a buscar hojas, o de escribir un poema sobre algo pequeño que nadie más mira.
Se lo recomendamos a quien le guste el campo, las plantas, las palabras y las personas que ven el mundo a su manera.
Así puedes armar la tuya
No hace falta escribir mucho. Estas preguntas pueden ayudarte:
- ¿De qué trata el libro, en dos o tres frases?
- ¿Qué fue lo que más te gustó: un personaje, un dibujo, una parte que te hizo reír o pensar?
- ¿A quién se lo recomendarías?
Envíala a comiteculturaherminioalmendros@gmail.com con el título del libro, tu nombre y tu grado escolar. Las niñas, los niños, los papás y las mamás pueden participar. Más detalles en Recomienda un libro.