Durante la semana de la ofrenda, el grupo de primero y segundo grado hizo un taller de grabado en dos sesiones. El tema fue el tzompantli, y la propuesta, entender a través del arte una cultura que sigue viva: el Día de Muertos.

Una mesa de madera cubierta de impresiones de cráneos, cada una con sus propios trazos y colores.

Qué es un tzompantli

El tzompantli era una estructura de los pueblos mesoamericanos, como los mexicas, donde se colocaban cráneos en hileras. Solemos imaginarlo solo como un muro de cráneos, pero las investigaciones arqueológicas más recientes lo interpretan también como un muro de semillas, necesarias para la renovación. Desde ahí el taller abordó la dualidad mesoamericana: vida y muerte, siembra y cosecha.

Para las culturas mesoamericanas, la muerte era el inicio de un viaje y una manera de conservar el equilibrio. Cada niña y niño grabó un cráneo que fuera, en sus palabras y en sus líneas, una semilla que asegura la continuidad de la vida.

La actividad une tres miradas: la historia, a través de la arqueología; el arte, con el grabado; y la educación emocional, porque recordar y despedir también puede ser algo que sana.

Para acompañar el taller leímos El viaje a Mictlán.

Cómo lo hicimos

Las placas de grabado se hicieron con materiales reciclados, como el tetrapack. Algunas de las tintas que usamos eran de avena con miel.

Cada quien dibujó, talló y estampó su propio diseño. Después hubo que entintar, presionar y esperar a ver qué había quedado en el papel.

Dos manos con tinta en los dedos colocan una placa grabada sobre la prensa.

Las placas negras grabadas junto a sus impresiones en papel, sobre una mesa de madera.

Impresiones de cráneos acomodadas en filas sobre dos mesas de madera.

Una hilera de impresiones de cráneos, en negro con detalles de colores, secándose sobre la mesa.

Muchas manos, una sola obra

Cada diseño es distinto: unos llevan ojos grandes, otros flores, corazones o líneas que se cruzan. Pero al poner las impresiones una junto a otra, algo cambia. Los cráneos individuales forman un solo muro y las creaciones de cada quien dialogan con las de los demás.

Niñas y niños miran el muro de cráneos impresos que cuelga en el salón.

Tres personas trabajan alrededor de una mesa larga llena de impresiones, bajo un toldo en el patio.

Una persona revisa las impresiones alineadas sobre una larga mesa. Dos personas acomodan y revisan las impresiones sobre la mesa.

Dos personas conversan junto a la mesa de estampado, bajo el toldo del patio.

Los alumnos opinan

Esto fue lo que nos contaron al terminar.

Me gustó todo lo que hicimos. Gracias.

— Ian

Me gustó la calaca y el cráneo.

— Iktan

Me gustó hacer el cráneo y la calaca y escribir.

— Dana

Fue muy divertido estar con ustedes y mis amigos e hice muchas cosas.

— Juno

Me gustó hacer el muñeco y también me gustó hacer la calavera.

— Ale

Me gustó el mecate de mi calavera y cómo quedó.

— Darío

Me gustó mi Tzompantli y mi calaca chiquita. Me encantaron las actividades.

— Erik

Me gustó cuando hicimos las calaveritas y los cráneos.

— Ema

A mí me gustó hacer el cráneo y le puse ojos, nariz, boca, corazones.

— Irene

Me gustó hacer el cráneo, también la calaca, y ya.

— Matias

Me gustó hacer las calaveritas y también me gustó el cuento.

— Luna

Me gustó el cráneo, calaca, calavera.

— Julen

Me gustó hacer las calaveritas y los cráneos y le puse una flor.

— Nahui

Me gustó hacer las calaveritas, el cráneo y hacer líneas.

— Ilai

Para volver a mirarlo

Puedes consultar la presentación del taller para ver más de lo que se hizo.